Creaciones poéticas, literarias y artísticas con los relojes de sol y otros instrumentos para medir el tiempo como protagonistas

Piedra de rayo

Eduardo Moyano Estrada

13 de abril de 2020

A Emilio Barco

Siendo niño, paseaba Gerardo una tarde de verano con su abuelo entre olivos centenarios mientras calmaba la sed con una tajada de melón preñada de jugo. Gonzalo, un viejo campesino, cogió del suelo una pequeña piedra, brillante y pulida como los cantos rodados del río. Se la dio y le dijo con ternura que los campesinos suelen apretarla con toda su fuerza cuando hay tormenta para evitar que caiga algún rayo por los alrededores. “Guarda, mi niño, la piedra de rayo”, y añadió, “da buena suerte ante la desventura”. Algunos meses después, a principios de noviembre, su padre tuvo un grave infarto de miocardio, y se debatía entre la vida y la muerte. Escondido detrás de uno de los grandes sillones del salón de la casa, Gerardo apretó con toda su fuerza la pequeña piedra de rayo que siempre guardaba en el bolsillo de su pantalón. Al poco rato, vio entrar al abuelo Eladio y arrodillarse ante la imagen del Señor de la Humildad y Paciencia. Con lágrimas en los ojos, le pidió que salvara a su hijo, aún joven, a cambio de la vida de un viejo como él. Gerardo contempló sobrecogido la escena. En marzo, mientras su padre se hallaba ingresado en un hospital recuperándose de la enfermedad, el abuelo murió una mañana de forma repentina de un derrame cerebral. A pesar de tener sólo diez años, Gerardo tuvo que ir al entierro en representación de su padre. Llovía y se veían relámpagos en el cielo. Pero no tuvo miedo, ya que apretaba con fuerza la piedra de rayo que llevaba en el bolsillo. Desde entonces, nunca se separó de ella y siempre la tenía cerca por si la necesitaba ante alguna desventura. Cincuenta años después, volvió a coger la pequeña piedra para frenar la furia de un rayo que amenazaba con descargar su fuego de muerte sobre la familia. Logró que el rayo se desviara, y la paz regresó a su vida.

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Este microrrelato ha sido publicado previamente en el eldiariorural.es y reproducido con el permiso del autor.

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Eduardo Moyano Estrada es un reconocido ingeniero agrónomo y sociólogo andaluz. Tiene varias obras gnomónicas repartidas por diversos puntos de Andalucía, que suele acompañar con poesías y otros textos literarios. Además, publica tribunas y artículos de opinión en varios medios de comunicación. Es autor del blog «Relojes de sol» en la web «El Diario Rural».