Reloj de sol ecuatorial-helicoidal.

Una muestra de nomadismo gnomónico en la ciudad de Lleida

Ramon Rourera

Nos FELICITAMOS porque un reloj de sol singular ha sido finalmente restaurado y, por ello, FELICITAMOS también al Ayuntamiento de Lleida como titular del reloj y del parque donde està ubicado  por devolverle, con la actuación realizada, la identidad que nunca debió perder.

Ha cumplido 64 años en Lleida. Una vida con altibajos en la evolución de su prestigio y visibilidad social, paralela a una experiencia nómada impuesta por las circunstancias.

Imagen del reloj en 2017. Foto: Ramón Rourera

Fue en 1962 cuando el Alcalde de Lleida encargó al ingeniero municipal José Mª Cots la creación de un reloj de sol para instalarlo en el recién inaugurado Parque Municipal “Les Basses d’Alpicat”. El parque adquirió mucha popularidad puesto que era un gran espacio en las afueras de la ciudad para disfrutar del tiempo libre en familia con un atractivo especial sobre todo en verano: las cuatro piscinas. Pero además el recinto albergaba una zona de picnic, un restaurante y, posteriormente, un camping, una escuela de jardinería y una pista de atletismo.

En la década de los 80, con la progresiva instalación de piscinas en los barrios de la ciudad y en los pueblos vecinos, el atractivo principal del parque fue desapareciendo. A partir de 1990 la ausencia generalizada de público tuvo como consecuencia una progresiva degradación de las instalaciones y de los servicios. En el año 2003 se llevó a cabo la demolición de los edificios quedando solamente practicable la zona de picnic y la pista de atletismo. El Ayuntamiento llegó a tiempo de retirar el reloj ecuatorial-helicoidal ante el riesgo de los más que probables actos vandálicos. El rescate fue sin duda un acierto pero así daba comienzo también su vida errante.

Los años transcurridos en las dependencias municipales garantizaban una seguridad total, sin embargo su función estética y su papel patrimonial y de memoria histórica dejaron de cumplirse. Seguramente –como en los humanos- parece que el tiempo pasa mucho más lentamente en los años de cautiverio  cuando ni siquiera se puede ver el sol.

Para los que fuimos usuarios del parque, la imagen del reloj de José Mª Cots difícilmente se borrará de nuestras retinas. Su emplazamiento estratégico hacía imposible que pasara desapercibido.


Finalmente en el año 2007 un nuevo desplazamiento significó para nuestro reloj el cambio de las sombras del almacén municipal por un entorno lleno de vida. El destino fue un parque céntrico: els Camps Elisis de Lleida. Con su presencia el nuevo escenario mejoró y la luz solar restituyó su identidad.

Tal vez no era el mejor emplazamiento posible dentro del parque. Así lo había manifestado alguna vez su creador. Ciertamente queda un poco oculto debido al normal crecimiento de los arbustos a su alrededor. Digamos que no se ve fácilmente al paso. Hay que ir a verlo.

Imagen del reloj helicoidal en els Camps Elisis, en 2020. Foto: Ramón Rourera

Lamentablemente también en esta nueva sede fue víctima de un acto vandálico que afectó, especialmente, al gnomon. Su aspecto mutilado no era agradable ni mejoraba el entorno ajardinado. Desde este momento, una vez privado de sus funciones, solamente podía generar críticas por la sensación de abandono y dudas sobre su presencia  en un jardín en ese lamentable estado.

Quien escribe este relato no puede concretar cuando se produjo la vandalización. Lo cierto es que en noviembre del 2020 se informó de la agresión por escrito al Ayuntamiento con sugerencias razonadas sobre la  restauración y con acuse de recibo. También la prensa local se hizo eco en varias ocasiones del penoso estado del reloj solar sin que se produjera actuación reparadora alguna durante más de cuatro años.


Finalmente en abril del 2025 una entrevista institucional entre la Societat Catalana de Gnomònica y el Ayuntamiento de Lleida (por iniciativa de la SCG) desbloqueó la situación de forma que en octubre del mismo año tuvo lugar una actuación restauradora completa del reloj. Es por este motivo que las primeras palabras de este relato son palabras de  felicitación. El reloj recobró la dignidad y las funciones que le son propias y sin duda la restauración es un honor para quien lo diseñó y construyó: el señor José Mª Cots Masana.

Vista actual del reloj ecuatorial-helicoidal en el parque els Camps Elisis, de Lleida. Foto: Ramón Rourera (2026)

No sabemos si en la corta vida de nuestro reloj solar el nomadismo  ha dado paso a una etapa definitivamente sedentaria. Independientemente de cuál vaya a ser su futuro, podemos extraer algunas consideraciones positivas  de este relato.

  1. El encargo, el diseño y la construcción de un reloj tan original para su tiempo y la instalación en un lugar muy concurrido fue un acierto y, visto en perspectiva, celebramos la iniciativa y su realización
  2. La retirada a tiempo de una pieza tan singular de un lugar en proceso de grave degradación suponia preservar el reloj de riesgos vandálicos previsibles. Otro acierto.
  3. La lógica elemental avala la reinstalación en un parque más céntrico y concurrido después de un  excesivo período de tiempo de privación de sol y de visitantes.
  4. La creación, la protección, la reinstalación y la restauración de nuestro reloj solar son, cada acción por separado, una contribución al incremento del patrimonio histórico-cultural, universal y local de los relojes de sol.
  5. Hemos constatado que la ciudadanía, quizás por desconocimiento, se muestra bastante indiferente al valor estético y, sobre todo, patrimonial de los cuadrantes solares. Son las personas más sensibilizadas en los contenidos de la gnomónica quienes pueden contribuir a su protección y ampliación aportando  iniciativas y en lo posible actuaciones concretas.
Estado actual del reloj. Detalle de la layenda «hora oficial», de las líneas horarias y numerales y de la placa colocada en el reloj tras su emplazamiento definitivo en el parque els Camps Elisis. Foto: Ramón Rourera (2025)

Por supuesto es especialmente relevante el papel de las entidades gnomonistas que, además de las funciones de investigación y de divulgación tienen también la de preservar y enriquecer el patrimonio asesorando y/o promoviendo nuevas instalaciones y restauraciones, si procede. En el caso que nos ocupa la actuación de la Societat Catalana de Gnomònica ante el Ayuntamiento de Lleida ha sido la clave para desbloquear la situación. Un ejemplo más a seguir porque, por lo visto, sí se puede.

Gracias por la iniciativa y felicidades a ambas partes por un final feliz largamente esperado.

Marzo de 2026