MISCELÁNEA


Una tarde con reloj de sol...
y medio


En la entrevista que el presentador Juan y Medio en el programa La Tarde, aquí y ahora, emitido en Canal Sur el 29 de noviembre de 2017(1) realiza a una invitada, ésta describe las labores que realizaba en su juventud para preparar la comida y arreglar la casa mientras que su padre trabajaba durante todo el día, sin conocer la hora pues no tenían reloj.

Y es en ese momento
cuando se aprovecha para realizar una breve disertación sobre su historia, tipos y utilidad, exposición que se transcribe al final de estas líneas.

Como, en nuestro caso, escuchamos esas palabras tras despertar de una breve siesta pensamos en un primer momento que aún continuábamos soñando, pero tras pellizcarnos comprobamos que no, que lo que había taladrado nuestros oídos era cierto, que eran unos comentarios realizados por un presentador de prestigio en un programa de máxima audiencia.

Desde este sitio agradecemos a Canal Sur el interés por divulgar la Gnomónica entre el gran público, y más en un programa como en el que se ha producido la noticia, de máxima audiencia.

 
Pero lo que sí pedimos es que estos asuntos sean tratados con el máximo rigor y que sirvan para potenciar, como dice uno de los principios inspiradores del servicio de radio y televisión andaluza(2)La promoción de los valores históricos, culturales, educativos y lingüísticos del pueblo andaluz en toda su riqueza y variedad.”, para lo que hubiera sido muy interesante exponer, además de otros casos existentes en el mundo, alguna de las piezas –desde romanas hasta modernas, pasando por las de origen andalusí- que aún se conservan en Andalucía y contribuir de esta forma a su difusión y conocimiento.

A continuación se transcribe parte de la conversación mantenida y la exposición que sobre el tema realiza el presentador(3), a la que hemos ido añadiendo una breve explicación sobre la imagen que aparecía en pantalla y algunos comentarios -con nota a pie de página y enlace directo pulsando en la llamada- para tratar de enmendar, si se nos permite, algunos errores advertidos.

  • Presentador: Dice ella que no había reloj. Nadie tenía reloj. Cómo se sabía la hora. Como averiguabas tú la hora.

  • Invitada: Yo, que mi padre me decía: mira, cuando esté el Sol ahí, [haciendo un gesto con el brazo extendido hacia arriba] haces la candela y pones el puchero.

  • Presentador: Cómo lo ven. Minuto arriba, minuto abajo. ¿Vale? Que si está nublao no comes. ¿Vale?.

    Entonces público, con esto quiero llamar la atención sobre la cantidad de siglos que el hombre no ha tenido instrumentos para medir el tiempo. Entonces, se aprovechaba, se utilizaba, el reloj de sol(4).

    Les vamos a mostrar algunos relojes de sol..

    [Aquí aparece la imagen de un reloj de sol
    “seriado” existente en un edificio de
    de Saint-Rémy-de-Provence(5), en Francia]

    Ahí está el romano(6). Observen ustedes, la hora sexta, es la de la derecha, en el margen derecho arriba, es la hora de la siesta, por eso es siesta, hora sexta.
    ¿Ha quedao claro o no?(7)

    Cuando el Sol está en esa posición

    [Aparece una segunda imagen de un reloj
    meridional con ortognomon]

    y ahí lo tienen, eran esas piedras orientadas hacia el nacimiento y la ocultación del Sol(8) y en función de la luz y el dibujo que hacía(9)...

    [Tercer cuadrante con gnomon polar]

    ¿ven la sombra de ese mástil,

    [Aparece ahora el reloj solar
    de la catedral de Albarracín, en Teruel]

    de ese hierro(10) que tienen ahí?, distintos soles, perdón distintos relojes marcaban la hora en cada momento y hay algunos verdaderamente curiosos.

    [Aparece una quinta imagen, en esta
    ocasión de la iglesia parisina de san Sulpicio
    con un haz de luz que emerge de un
    orificio situado en la cúpula]

    Miren vds, eso es san Sulpicio. Esa claraboya permite la entrada de la luz solar de manera que sobre el suelo se puede saber la hora(11).

    Esto son verdaderas maravillas y uno de los más increíbles del mundo que poca gente quizás lo sepa es ése,

    [Última imagen sobreimpresionada:
    plaza de san Pedro del Vaticano]

    es el reloj de sol más grande del mundo: La plaza de san Pedro del Vaticano, con el obelisco en el centro(12), ahí lo tienen ¿lo sabían?














  • (1) El programa completo puede verse en Canal Sur, A la Carta.

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    (2) Ley 18/2007, de 17 de diciembre, de la radio y televisión de titularidad autonómica gestionada por la Agencia Pública Empresarial de la Radio y Televisión de Andalucía (RTVA).

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    (3) El tramo transcrito es el que figura a partir del minuto 1:08:55 de grabación del programa.

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    (4) Pero ¿en qué quedamos?, el ser humano ha tenido o no ha tenido instrumentos, porque los relojes de sol sí son instrumentos, por lo tanto no tiene sentido decir que “no ha tenido instrumentos” para a continuación decir que sí.

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    (5) En el nº 17 C de la Rue Carnot.

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    (6) Pero… en los relojes romanos ¿hay sentencias escritas en francés? Porque en este pone de manera clara “Il Est TOUJOURS L’HEURE de ne Rien FAIRE”. No se trata de un reloj romano, sino que como ya hemos advertido está en Francia y por tanto un reloj francés.

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    (7) Es cierto, la hora del margen derecho arriba, es la hora sexta… pero de la tarde, es decir las seis de la tarde. Está confundiendo la “hora sexta” de un reloj diseñado para ser leído en horario moderno con la “hora sexta” de un reloj de horas antiguas o desiguales en los que el día, independientemente de la época del año en la que nos encontremos, es dividido en doce horas, de la primera a la duodécima y la sexta corresponde precisamente al mediodía, hora de almuerzo y posterior descanso, de ahí que siesta efectivamente deriva de la hora sexta, ¡pero la del mediodía no la de las seis de la tarde!.

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    (8) Bueno, en Gnomónica la orientación de un reloj vertical no mide precisamente por su disposición hacia el orto o el ocaso sino que el azimut o declinación se calcula en función de su orientación hacia el mediodía. En la imagen que acompaña el texto, aparece un reloj orientado precisamente al mediodía.

    A lo mejor quiso decir que en este tipo de relojes el plano se encuentra situado en un punto que conecta el Este y el Oeste del lugar.

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    (9) En función de la luz, no, de la sombra, aunque también es cierto que existen relojes que marcan la hora gracias a un haz de luz que proyecta un orificio situado en el gnomon u otros complicados juegos como en el caso del cañoncito de Torrox
    Y el Sol, que sepamos, tampoco sabe dibujar. También en este caso es posible que se refiera a los trazados que aparecen en los relojes solares con líneas estacionales o calendáricas además de las propiamente horarias.

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    (10)Curiosa forma de denominar al estilo, varilla, gnomon, dispositivo señalador. Lo incorporaremos al glosario gnomónico. ;-)

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    (11) Vale que la iglesia de san Sulpicio, en París, es muy conocida sobre todo a raíz de su inclusión en “El Código da Vinci” de Dan Brown, pero de ahí a decir que en el suelo se puede saber la hora… bueno pero sólo “una”, la de las doce del mediodía a lo largo de todo el año, y no sólo en el suelo –en una pieza de bronce- ya que también es leída en un obelisco de unos 11 m. de altura.

    En ambos casos se ha trazado la conocida como línea meridiana –de exacta orientación Norte-Sur- en la que a las doce del mediodía se proyecta la luz del Sol que atraviesa un orificio situado en el transepto sur.

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    (12) No es el reloj de sol más grande del mundo ya que no se le puede considerar como tal porque, como en el caso anterior, sólo marca una hora la del mediodía y sólo en doce momentos del año. Y aunque fuera un reloj solar tampoco sería el más grande del mundo, pues éste prestigioso lugar lo ocupa desde 2013, según el Libro Guinness de los récords, el reloj de Vadorrey en Zaragoza diseñado por Juan Antonio Ros y que está constituido por un mástil de acero de 46 m. de longitud y un peso de 50 toneladas.

    El obelisco del Vaticano, de 25 m. de altura, fue traído de Heliópolis por el emperador Calígula en el año 39 dec, señalados sobre el suelo de la plaza los doce momentos de tránsito zodiacal mediante siete círculos de mármol blanco situados sobre una banda de granito rojo desde que asi fue dispuesto en 1817 por el astrónomo Filipo Luigi Gilij

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