MISCELÁNEA


Relojes de sol "asesinos"


De todos es sabido que un reloj de sol bien diseñado es una expresión del conocimiento y de la creatividad humanas. Es un objeto que ha sido creado para un fin concreto: conocer la hora en un lugar y momento determinado.

Es por ello que se trata de un ente pasivo, inanimado, inerte, pero que puede llegar a ser un elemento activo y, si se me apura, agresivo hasta conseguir incluso la muerte no ya de quien lo contemple, sino de quien simplemente pase a su lado sin advertir su virulenta presencia, en especial en esos días en encontramos a Eolo con especial disgusto.

Muestra de ello es la siguiente crónica, aparecida el 25 de febrero de 1914 en La Correspondencia de España.



El cuadrante solar de la noticia se encontraba situado en el antiguo convento agustino de Valencia que estaba junto a la actual iglesia de santa Catalina y san Agustín.
Posiblemente la desaparición del reloj solar -y la del propio convento como responsable subsidiario- se debió a su huida para evitar que los detuvieran y los enchironaran, aunque según el Código Penal, para estos casos y después de haber transcurrido más de un siglo sin haber sido detenidos, el delito ha prescrito.

   

Pero la cosa no queda aquí, ya que 38 años antes, el 8 de septiembre de 1880, se publicaba en la revista La Iberia, la siguiente crónica.

En esta ocasión el gnomon no fue el autor directo de un asesinato en primer grado, sino colaborador necesario para que un rayo asestara el mortal golpe a una indefensa criatura e intentara lo propio con otros familiares que lo acompañaban, aunque en este caso sólo se le pudiera culpabilizar de intento de asesinato con alevosía aunque haya creado alarma social.

   




Hasta a ex-futbolistas del Barça se han querido quitar de enmedio los relojes de sol.

A la izquierda encuentras la noticia publicada en La Vanguardia, más de un siglo después de la anterior, concretamente el 20 de mayo de 1981, en la que se informa de una caída accidental de Joaquím Rifé mientras realizaba labores de pintado de un reloj de sol.

Quién sabe si no fue el propio objeto de reparación quien propició la rotura del tablón del andamio con el fin de evitar su puesta a punto.

Cosas peores se han visto y
¡¡quién sabe lo que nos quedará aún por ver!!







   




Con tanto desatino, parece más que recomendable encomendarse a la protección del dios Gnomon mediante el

Rituale per la benedizione dello stilo delle meridiane

que se muestra al margen.












   


A la vista de todos los hechos expuestos, la clásica sentencia presente numerosos relojes de sol
Vulnerant omnes, ultima necat
ha quedado carente de sentido, pues ya no mata solamente la última sino que la Parca puede presentarse en cualquier momento acompañada de un reloj de sol.

   

Y en cualquier caso, de ahora en adelante...
desconfía de un reloj de sol cercano
(especialmente en los días de viento y tormenta, si eres "peinadora" de Valencia o eres ex-futbolista del Barça)

;-)



Noticias e imágenes reproducidas han sido facilitadas
por Pedro J. Novella y Antonio J. Cañones

La última imagen corresponde al reloj solar
de la Plaza de santa Eulalia, de Palma de Mallorca.
En su parte inferior se aprecia, en catalán,
la sentencia comentada más arriba:
"Cada hora fer, sa darrera mata"